Integrante de legendaria banda punk entregó vibrante recital en la ciudad
Texto y fotografías por
Daniel Meza Hernández
*Fotografía en letras Arica: Productora Lust For Freedom
“Full Surrealismo”, decía
con incredulidad una fan que todavía no entraba en razón en Sunset Discotheque.
Y es que para los fanáticos que llegaron la noche del viernes 14 de julio a ver
a Richie Ramone y su banda, ese intenso recital de una hora de duración, se
grabó a fuego en sus memorias. Una cita ineludible en Arica con parte de la
historia del punk rock.
Un público devoto y
suficiente para mantener el culto del “Hey Ho Lets Go” y el ir y venir de
energía, entre banda y fanaticada. Los que estuvieron fueron testigos de algo
irrepetible por estos lares. Ya el músico de 59 años lo auguraba a su manera en
la conferencia del día previo al recital. “Cuando yo cante, Ben (guitarrista
rítmico y baterista) pasará a la batería, será un buen show, si no vas te
dirán: 'Hombre, lo que te perdiste, debiste estar en la playa de Arica, debiste
ver a Richie en la disco”.
El músico, que ingresó a
Ramones en la gira del “Subterranean Jungle” (aunque no participó del álbum
pero sí del tour y de los videos promocionales) y que grabara junto a Joey,
Johnny y Dee Dee Ramone los discos “Too Tough to Die”, “Animal Boy” y “Halfway
to Sanity”; sólo dio luces generales del set list durante la rueda de prensa: tocaría
canciones de su carrera solista y de las placas de las que fue parte junto a
Ramones. Sin embargo, en vivo presentó también otras sorpresas, como temas de
los trabajos de la primera época del cuarteto punk, “I Wanna Be Well” y “Sheena
is a Punk Rocker” del Rocket to Russia del ’77.
De su época en la mítica
agrupación no faltaron los clásicos con su firma como “Animal Boy” y la popular
“Somebody put something in my drink”. Y de la carrera solista (Richie y su
banda), además de los temas de su autoría, también se escuchó el cover “Enjoy
the silence” de Depeche Mode, bajo la rúbrica vocal del batero.
En suelo ariqueño, Richie
Ramone repasó parte de su historia en Ramones, la banda que figura en todas las
enciclopedias de rock del planeta cuando se visita las páginas dedicadas al
género punk y sus precursores.
-Antes de ingresar a
Ramones tú no eras un fanático tal de la banda, pero posteriormente, ya dentro
sí lo fuiste, ¿Cómo influyó en ti como persona y cómo músico estar en esta
legendaria banda de punk rock entre 1982 y 1987?
-Richie: Esto es muy cierto…
Ramones cambio mi vida, vamos, era sólo un chico y cada banda trataba de tocar
música distinta, y al llegar a los 26, entré a Ramones y cambio mi vida. Me dio
una identidad, comprendí a dónde quería ir en adelante; qué quería escribir;
qué quería hacer musicalmente, y aquí estamos 35 años después. ¿Cuánto ha
pasado?
-¿Cómo se fue dando
la libertad compositiva al interior de Ramones, pasando a constituirte en un
baterista que creaba temas completos?
-Richie: Joey
me quería. Quería que estuviera adelante, me presionaba a escribir más
canciones. Entendió que tenía algún talento, y quería explotarlo, no era el tipo
de cantante que dice: "Eres sólo un baterista sentado atrás". Quería
que compusiera, que me involucrara más en el canto; era verdaderamente cool. Me
tomó bajo su alero, ¿entiendes? Me tomó bajo su alero y cambio mi vida para
siempre, y… aquí estamos.
-En la actualidad
¿Cómo definirían lo que es el punk?
-Ben Reagan
(guitarrista rítmico): Es acerca de acción directa, dar 100%, sentido
de altruismo y preservación, comunidad, los tuyos, celebrar tus victorias y
responsabilizarte de tus fracasos.
-Richie: Es ser honesto, no
un falso. Estoy aquí bebiendo champagne, y mañana seré el mismo en el escenario.
Es acerca de ser verdadero día a día.
-Clare Misstake (bajista): Es actitud. No es la
ropa ni el peinado. Es más punk presentarse a un show punk en traje y seguir
haciendo lo tuyo, no dejarte llevar por lo que piensen, pero sin dañar a otros.
Ser honesto contigo mismo.
-Ronnie Simmons
(guitarrista líder y vocalista): Es autenticidad, es decir lo que piensas y pensar lo que
dices.
MANTENER EL FUEGO
ARDIENDO
Sobre si la banda de
Richie, integrada por músicos más jóvenes, se ven a sí mismos con la misión de
“refrescar” o tomar la posta de grupos leyenda como Ramones, el guitarrista de
29 años que ha tocado con músicos de Alice Cooper y Faster Pussycat, entre
otros muchos grupos, deja claro su punto de vista.
-Ronnie: No lo veo tanto como
un "me pasan la antorcha" si no más como mantener la maldita cosa
ardiendo.
-Richie: Porqué si no lo
hacemos, ¿Quién más? (risas)
-Ronnie: Cuando lo escuche de
joven en el colegio, supe que había más gente que sentía lo mismo que yo cuando
lo escuche, y ahora me siento con 3 de ellos, más uno de mis héroes que tocaba
en los discos que escuchaba. Supongo que le digo a los jóvenes ahí afuera, a los
que nos ven, manténganse firmes.
-Clare: Diste en el clavo,
hay mucha gente que siente lo mismo y que la música los mantiene unidos. En los
‘70 cuando el punk comenzó en Inglaterra, había un movimiento político de gente
cansada del capitalismo, cansada de la gente enfocada en dinero, dinero,
dinero, aplastando a otra gente que debía ser cuidada y no lo era. Falta de
compasión; y parte de esto, del movimiento, era gente manteniéndose junta y
cuidándose unos a otros. Ser parte de una comunidad con cierto look que
indicaba 'eres uno de nosotros', y nos cuidamos porque es lo que tenemos, nos
cuidamos de la gente en el poder, la que destruye el mundo alrededor.
-Ben: Mantenemos el fuego
real ardiendo y dando todo lo que tenemos, porque la gente reconoce un acto
falso, si das un 100% y es del corazón, eso crea un efecto de ondas, y la gente
sabe reconocer un acto verdadero.
Richie Ramone y su banda
visitaron lugares tradicionales de Arica, durante sus dos días de paso por la
ciudad. Imágenes y grabaciones que serán parte del documental “Un Ramone en
Arica” que dirige la productora “Lust For Freedom”, la misma que trajo al
baterista a la ciudad, como parte de su cruzada por “descentralizar” el rock y
llevarlo a regiones.
Se tomaron fotografías en
las letras gigantes ubicadas al ingreso a la ciudad en la entrada norte. Visitaron
las cuevas de Anzota, almorzaron en “La Picá del Muertito”, y alojaron en un
pequeño hotel en pleno corazón del centro. Incluso la primera noche visitaron
Chinchorro, y el sector de la Plaza Pacífico y los juegos infantiles. A Richie,
le llamó la atención la playa ariqueña, su tranquilidad, tal vez, añorando en
tiempos de gira su habitual California, un paisaje muy distinto a la
urbana jungla neoyorquina que lo vio nacer como baterista y
compositor en el pulso rítmico de los Ramones de los ’80.